domingo, 15 de junio de 2008

FACTORIA DE PAISAJES


DISLOCADOS



He ahí un campo abierto. Una colección de nadas orgánicos, autóctonos y de una fuerza paisajística inimaginable. Y justo allí, en mitad de su extensión, aquellos tipos raros sobre patas, reflectantes que juguetean despistando al sol, representantes Hispano-Alemanes que han colonizado un planeta desértico.


Resulta que el lugar es un amplísimo terreno, con un fondo de montañas suaves, nada escarpadas, que permanecen expuestas a las mismas condiciones climatológicas durante la mayor parte del año. Un poquito árido. Y en este medio natural, se insertan una serie de bichos, marcianos, raros sin lugar a duda, que se van posando agrupados por familias. Y que tienen un valor añadido, el poder de transformación del paisaje.














Algunos de ellos solamente crean la interferencia de su presencia, toman una localización aislada y componen una escena. Otros tienen propiedades que deforman la percepción, dislocan la posición del suelo y del cielo, o de la forma de lo que reflejan, devolviendo de inmediato la remasterización de algo conocido. Nos hablan también de escala, aquellas planchas inclinadas, del tamaño de un apartamento en el centro de Madrid, compiten con la gran torre-collage de corta y pega, la que recoge todo lo que le dan y se lo queda. La misma que flirtea con el sol, y se rodea de nubes de luz por concentración solar. Y lo más que más desentonaba, el cuerpo extraño, un edificio bajito y discreto.









Así pues, un laboratorio, expuesto, que dedicado a la investigación energética, resulta, a nuestra mirada crítica e impresionable, una factoría de postales paisajísticas que no podríamos haber imaginado en ningún dia a dia sobre papel y teclado. Parecen ensayos, como formulaciones de posibles prototipos insertables tipo “coloque esto en su jardín, es una cocina solar”. Y no sólo estos, sino que además, los campos solares, eólicos… están ya por todas partes. Tal vez debamos acostumbrarnos ya, al hecho de que, de Norte a Sur, los artilugios energéticos son nuevos parámetros compositivos de nuestros viajes de carretera. En definitiva, podríamos ser lo suficientemente astutos como para que la implantación de estos elementos aportara beneficios evidentes, y construyera, a su vez, paisaje. Curiosa mezcla pluridisciplinar y científicoartística.

2 comentarios:

martinserrats dijo...

Ahí estamos!! Rompiendo el hielo!!

gustavo dijo...

me ha parecido un texto acertadísimo, vaya planeta...
¿sabrán el sputnik y demás satélites que tienen hermanos aquí abajo?